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Es hora de que hablemos sobre el dulce de leche.

Hace tiempo que se lo veía venir. Probamos leche chocolatada. Probamos golosinas. Hace ya más de dos años que hablamos de comida, pero hasta ahora el dulce de leche, el clásico del desayuno argentino, brillaba por su ausencia.

En cierta forma, tiene sentido. Es una tarea muy difícil. ¿Cómo puedo yo, nacida y criada en Argentina, abstraerme de mi preferencia por el dulce de leche que mi mamá compraba siempre? ¿Cómo puedo incluso hacer una preselección para evitar el coma diabético, dado que tenemos un millón de marcas de dulce de leche? Y, lo más importante de todo, ¿por qué pienso que tengo la autoridad moral para determinar cuál es el mejor dulce de leche?

La verdad, queridos lectores, no tengo respuestas. Pero traje a mi amiga Eugenia para que pruebe estos dulce de leche conmigo y traiga un poco de imparcialidad. Además, ella dibujó estas bellas ilustraciones; eso tiene que contar para algo, ¿no?

Eligiendo el dulce de leche

Nicki: Bueno, Euge, ¿qué tenemos?

Euge: Excelente pregunta. Tenemos seis grandes competidores, todos intentando alcanzar ese deseado primer puesto que estará reservado únicamente para el mejor dulce de leche del mundo. Pero de los que tenemos acá. O sea, el mejor del mundo pero entre estos seis, que no fueron elegidos aleatoriamente, pero un poco sí.

Nicki: Una lógica infalible. Sigamos.

Euge: Bueno, primero tenemos a nuestro hermoso dulce de leche en sachet, Estancia «El Placer». Ya amo el nombre y además me da mucha nostalgia.

Nicki: 100%. El siguiente es Vauquita. La verdad es que yo jamás hubiera elegido este dulce de leche, considerando que odio la Vauquita, pero si hay que decir que esta selección tuvo un solo criterio, fue nuestra preferencia personal. ¿Qué más?

Euge: Después siguen los tres dulce de leche chetos, los señores: Vacalín, Poncho Negro y Cachafaz. Los tres vienen en frasco de vidrio y etiquetas negras bien diseñadas. Son etiquetas elegantes que mezclan tonos metálicos y hasta texturas mates y brillantes. Estos dulce de leche vienen a por todo o nada.

Nicki: Exactamente. Sin duda son los favoritos.

Euge: Te estás dejando impresionar fácilmente con espejitos de colores, querida. Estamos acá para hacer un examen riguroso de sabor y textura. Nuestro juicio no va a estar sesgado por un simple diseño. Y yo sé de lo que hablo, soy diseñadora.

Nicki: Tenés toda la razón. Perdón. Olvidémonos de mi desliz y vayamos al último dulce de leche: La Serenísima Tradición. La verdad es que me genera cero expectativa, pero la gente medio que se volvió loca con este dulce de leche.

Euge: Sí, mucha gente flasheó. Lo aman. La verdad es que no sé que pensar, fuera de que me pone mal que no esté ni La Serenísima Colonial ni el Clásico en la lista.

Nicki: Qué decir, un bajón. Pero son nuestros dulce de leche favoritos, era medio como hacer trampa, y este artículo no es nada sino una investigación periodística exhaustiva.

Euge: Sin duda. Adelante, compañeros, al infinito y más allá.

Estancia «El Placer»

Euge: Bueno, ya de entrada tengo que decir que no tener que destaparlo me encanta porque soy malísima con eso.

Nicki: Un criterio medio extraño, pero dale, por qué no. Pero creo que cualquier punto que reciba por eso desaparece por el hecho de que, literal, no puede quedarse parado. ¿Necesito un porta dulce de leche al lado del porta sachet de leche? ¿Qué es eso?

Euge: Ah, pero el factor nostálgico. Mi mamá me hacía caritas felices en las tostadas en el desayuno. Un millón de puntos extra por mis caritas felices de dulce de leche.

Nicki: Qué sistema más exacto el nuestro, eh, nada puede salir mal. ¿Qué hay del sabor, el color, la textura?

Euge: El color está bien. Marrón.

Nicki: El dulce de leche es marrón, señoras y señores. La diseñadora.

Euge: Ya, Dios mío. Es un color marrón con tonos de ocre, una textura muy suave, casi líquida y mucha vainilla. Si me preguntás dónde creo que me puedo encontrar este dulce de leche, te diría que adentro de una torta que ya lleva varios días en la vidriera de una confitería de barrio un martes a la tarde. O quizás en una medialuna con dulce de leche medio pelo.

Nicki: Sí. No estoy súper feliz con este dulce de leche, hay que decirlo. El factor nostálgico hizo que me emocionara de más, pero la verdad es que los resultados no son la gran cosa.

Euge: Es como el exnovio de los dulce de leche.

Nicki: Claro, sí. Si este dulce de leche fuera una persona, sería tu novio de la secundaria. Una dulzura que hoy parece medio artificial y una muestra clara de nuestra obsesión con las caritas felices. Recuerdos lindos que más vale sigan siendo recuerdos y la viva prueba de cómo nuestro gusto mejoró con los años.

Euge: Gracias a Dios.

Nicki: Sin duda. Sigamos.

Puntaje final: 6/10, + 1 por el valor nostálgico.

Vauquita

Nicki: Bueno, vamos a probar este dulce de leche porque acá nadie vino a ser tibio, pero la verdad es que se ve horrible, negri. ¿Qué es esa textura llena de burbujas? Se ve desparejo, como si alguien lo hubiera estado revolviendo y a mitad de camino dijo “Ya fue”.

Euge: Sí, no es la mejor primera impresión. Además, el pote se ve igual que la golosina y no amo este diseño. Hay mucho por mejorar, como quien dice. Pero bueno, agarremos la cuchara y veamos. Es un trabajo duro, pero alguien tiene que hacerlo.

Nicki: ¿Qué?

Euge: ¡¿Qué?!

Nicki: ¿Cómo que esto es increíble? No estaba esperando nada y estoy impactada. Es magia. Es fantasía. Premio revelación.

Euge: No sé si en este país podemos decirle a algo que sea Vauquita una “revelación”.

Nicki: Re-ve-la-ción. Y a pesar de cómo se ve, hay que decir que amo la textura. No soy muy fanática de los dulce de leche espesos y pesados, y este es suave y liviano. Me hace acordar a cuando mi mamá tenía un novio lleno de plata que alquilaba un campo y la mujer que cocinaba ahí hacía dulce de leche casero. Qué hermoso momento.

Euge: Sobre todo para tu mamá, que salía con un tipo que podía alquilar un campo entero. Pero el dulce de leche casero también está bueno.

Nicki: Muy bueno.

Euge: Bueno, en mi opinión, este dulce de leche es perfecto para comer con helado.

Nicki: Re sí. Ideal. Es lo suficientemente bajo perfil como para no necesitar una gran elaboración. Sabe que es bueno; solo hay que confiar y dejarse llevar.

Euge: Sí. Si este dulce de leche fuera un flaco, sería el típico flaco random con el que salimos sin muchas expectativas, ni siquiera es muy fachero ni nada, pero es amigo de un amigo y ya fue. Después vas, salís, la pasás genial y encima después la volvés a pasar genial, si sabés a lo que me refiero.

Nicki: Usted está hablando de sexo.

Euge: A vos sí que no se te pasa una.

Nicki: Gracias por notarlo, así es. Sigamos.

Puntaje final: 10/10

Vacalín

Euge: Bueno, primero lo obvio: este es un dulce de leche cheto. El envase es de alta calidad. Frasco de vidrio, etiqueta brillante y mate, diseño en blanco y negro, todo muy elegante. Un dulce de leche de clase media alta. Este no es un dulce de leche para todos los días.

Nicki: Estoy de acuerdo, considerando la velocidad con la que me bajo un pote y el precio del frasco.

Euge: Hay que largar la guita si querés conseguir algo bueno, negri. Así son las cosas.

Nicki: Pero ¿es tan bueno? Sé que a mí me gusta la textura porque me gustan los dulce de leche livianos, pero la verdad es que este parece casi demasiado líquido hasta para mí. Igualmente, hay que decir que visualmente, se ve muy bien.

Euge: Sí, sin duda es demasiado líquido para mí también. Y además el sabor es… ¿raro? ¿Qué es?

Nicki: Esa tercera cosa. El sabor del final. ¿Qué es?

Euge: No sé. Empieza muy bien, pero no increíble. Un dulce de leche no debería tener un sabor sorpresa. No como dulce de leche cuando quiero sorpresas. Siento que agarré una galletita de chips de chocolate y recién ahora me estoy dando cuenta de que además tiene pasas de uva.

Nicki: El peor resultado posible cuando agarramos una galletita con chips de chocolate. No es joda esto.

Euge: Es que posta no siento la bandera argentina flameando al viento. Es un dulce de leche que le pondría a una tostada, solo porque el pan y la manteca terminarían de cerrar el asunto. O sea, qué cosa no mejora con manteca, ¿no?

Nicki: Sin duda. Si este dulce de leche fuera una persona, sería el tipo con el que matcheaste en OkCupid que estaba divino en las fotos y parecía muy divertido, pero te terminás dando cuenta de que tenés que remar toda la conversación.

Euge: Que tenés que remarla en… dulce de leche. Je. Pero sí. Suficiente para cubrir algunas necesidades, pero no para mucho más.

Nicki: Duras pero justas, así somos. ¿Qué sigue?

Puntaje final: 7/10

Cachafaz

Euge: La primera impresión es buena. No tiene un aroma muy fuerte, así que sabemos que no va a tener exceso de vainilla, lo que es bueno.

Nicki: Sin duda. La textura es liviana pero está muy bien y además se ve muy bien, tanto la textura como el envase.

Euge: Sí, la etiqueta negra tornasolada está muy linda. Este es un dulce de leche serio. Nada de juegos, nada de mandarse la parte, pero a la vez tampoco es aburrido. Es un dulce de leche seguro de sí mismo. El sabor es divinísimo también.

Nicki: El sabor está impecable. Pero no me sorprende; esperaba que fuera impecable. Siento como que aposté al favorito y ahora me estoy enterando de que el favorito es, además, el ganador.

Euge: Sí. Es un dulce de leche sólido, establecido. No necesita decirte que es genial, te vas a dar cuenta sola si te animás a probarlo. Y si no querés probarlo, no hay problema, vos te lo perdés: no tiene nada que demostrarte.

Nicki: Es el equivalente de salir con un adulto (¡!), alguien que ya tuvo un par de novias, que ya vive solo, que ya sabe hacerse cargo de sus cosas y que ya sabe lo que le gusta y lo que no. No están buscando drama. Este es el dulce de leche que llevaría a casa para presentarle a mi vieja.

Euge: Aw, ya me la imagino pidiéndote nietitos de dulce de leche. Esencialmente, este dulce de leche es una gran opción para comer directo del pote con una cuchara. No necesita nada más.

Nicki: Sin duda. El que puede, puede, y él puede. Sigamos.

Puntaje final: 10/10

Poncho Negro

Euge: Bueno, siguiendo con nuestra conversación original sobre los colores, tengo que decir que este dulce de leche se ve como más anaranjado, bordeando el rojo. La textura es bastante más densa también. Ya te das cuenta por las burbujas, pero también lo siento ahora en la resistencia (?) de la cuchara.

Nicki: Sí, y sin duda conmigo eso pierde puntos. Que la gente ame los dulce de leche pesados es algo que me resulta un misterio. El hecho de que hasta vos prefieras las versiones “coloniales” de los dulce de leche es como… no.

Euge: Estás jugando con fuego.

Nicki: Dios, ustedes y sus dulce de leche densos. De cualquier forma, igual, este dulce de leche es más que solo la textura. ¿Qué es ese sabor? ¿Por qué tiene un dejo especiado? ¿Cuál es la especia? Pero, pero… ¿por qué?

Euge: Ya lo dijimos antes y lo diremos de nuevo: no comemos dulce de leche porque queremos sorpresas, venimos a reencontrarnos con un viejo amigo, con una comida que conocemos, con el placer de volver al hogar.

Nicki: Comida.

Euge: Bueno, “comida” si lo pensás como plato entero es un poco mucho, pero vos me entendés. La verdad es que este no es la gran cosa. Especialmente para uno que prometía tanto con el envase.

Nicki: Es un dulce de leche que me comería con unos panqueques, solo para sentirle menos sabor a dulce de leche. Es muy triste.

Euge: Me hace pensar en un mega hípster con el que salí alguna vez. Sería la clase de pibe que de lejos parece muy piola, pero que cuando salís con él te das cuenta de que es un snob y hasta medio raro. “¿Conoces a [inserte banda indie acá]? Los escucho desde hace años, desde antes de que fueran famosos.” Wey, ya.

Nicki: Me haces pensar, literal, en todos mis compañeros de la facultad.

Euge: Que esta sea una lección para todos, tanto de dulce de leche como de malas elecciones de citas. Sigamos.

Puntaje final: 5/10

La Serenísima Tradición

Nicki: Este es nuestro último dulce de leche. También es el más tradicional. No solo porque el envase literalmente diga “tradición”, sino porque La Serenísima es una de las marcas de lácteos más grandes de Argentina. La verdad láctea.

Euge: Qué eslogan más espantoso. Es como cuando los padres no se dan cuenta de que si le ponen a su hijo “Homero”, nadie va a pensar en la Odisea; todos van a ir directo a Los Simpsons. Si le ponés a tu marca “La verdad láctea”, la gente va a hablar de pitos.

Nicki: Quizás lo eligieron en un momento en el que la juventud no estaba tan perdida como hoy.

Euge: Nosotras somos esa juventud.

Nicki: Claro. Por eso.

Euge: Qué conversación más hermosa para tener antes de literalmente metértelo en la boca, ¿no?

Nicki: Sí, sobre todo cuando no se ve muy bien que digamos.

Euge: Tenemos que dejar de hablar así y alejarnos de los pitos ahora. Cerremos los ojos y acabemos con esto.

Nicki:

Euge:

Nicki: ¿Qué es esto? Es horrible.

Euge: Horrible. Pesado. Intenso, pero de la peor manera. ¿Quién creyó que esta era una buena idea? Tiene casi sabor a chocolate, pero feo. Dios mío. Me hace acordar al dulce de leche Ser. Esto no está bien, punto.

Nicki: ¿Qué me quiere decir este dulce de leche? ¿Qué la tradición es un bajón?

Euge: Que tenemos que empezar la revolución. Es el único mensaje posible.

Nicki: Sí. Este dulce de leche solo sirve para cocinar algo donde esté muy mezclado con otra cosa para que se oculte y rebaje un poco su sabor. Mousse.

Euge: Helado.

Nicki: Sí.

Euge: Es el Tincho de los dulce de leche. Viene de una familia con plata, es conservador, cree que es todo lo que quieren las wachas y que todas lo aman y, a la vez, te dice que sos una puta cuando no le respondés un mensaje.

Nicki: Casi que puedo saborearle la pedantería, la clase alta y el pañuelo celeste.

Euge: ¿El peor de todos?

Nicki: Sin duda.

Puntaje final: 2/10

Resultados

Euge: Bueno, ¿conclusiones?

Nicki: Creo que es obvio. El dulce de leche Cachafaz cumplió con las expectativas en todos los aspectos. Sin duda, mi favorito. Es simplemente una elección muy sólida.

Euge: ¿Decís? O sea, fue genial, pero me gustó más el Vauquita. Esa es mi elección final.

Nicki: Tiene sentido. Sos más joven. Estás buscando sorpresas en la vida. Yo la verdad que más bien quiero a alguien que quiera pasarla bien y que tenga sus asuntos más o menos resueltos.

Euge: Casi que escucho a los mini dulce de lechitos.

Nicki: Serían hermosos y deliciosos.

Euge: Sin duda.