La majestuosa hamburguesa con queso. Te amo. Te odio. Ojalá Palermo Soho no estuviese colmado por tantas versiones de ella. Pero no puedo negar que una vez al mes mi esposa y yo hacemos nuestro propio tour gastronómico de hamburguesas – llevamos pantalones elásticos, elegimos tres tiendas y ordenamos una en cada sitio. Llámennos sommeliers. También podría darse la ocasión de haber abandonado temprano una fiesta de despedida durante un sábado por la noche porque «estaba cansado», pero realmente fue porque la cocina en Dogg estaba a punto de cerrar. ¡Lo siento, Jack, diviértete en Londres!

Aquí hay tres locales que hacen justicia a la tendencia:

La más cercano a una double-double de In-N-Out se encuentra en Voraz.

Cuando tomé mi primer bocado de la Classic Burger en Voraz, un nuevo lugar de hamburguesas anónimo en Belgrano, me sumergí dentro de un portal espacial alojado en la parte trasera de mi cerebro. Fui transportado de vuelta a un ritual que comenzó temprano en mi niñez, que se intensificó en las tardes perezosas de mis días universitarios, y es mi primera gratificación tan pronto como abandono el aeropuerto en mis viajes anuales de regreso a California. Incluso antes de llegar a casa, nos detenemos en un In-N-Out situado en la primera salida, el canon establecido de refrescantes hamburguesas con queso al estilo californiano.

El placer de una sencilla double-double siempre está presente en la periferia de mi mente. La ligeramente salada hamburguesa aplastada (léase: smashed burger), el pegajoso queso amarillo que intersecta en el cruce de un decoroso queso cheddar y la variedad untable de Lunchable que solamente puede ser considerablo placentero en el caos de una cafetería de la escuela primaria.

El resto es una orquesta, todos los jugadores, aunque menores como una entidad singular, cantan cuando se emparejan correctamente: el chorro de jugo que escapa de un tomate firme, la acidez de las cebollas ligeramente asadas y, aunque a menudo se pasa por alto, el éxtasis del sonido exageradamente nítido provocado por el crujir de la lechuga en cada mosdisco. Aquí, una combinación de diferentes mayonesas reemplazan a la salsa; el resultado es una mezcla salada y mantecosa en lugar de la salsa anaranjada con tinte a salmuera. Reconocer ese tinte particular de cheddar, ese toque cremoso y ligeramente agrio del dorado desastre que se pega a los dientes, es porque aquí utilizan un Milkaut suave sobre el preferido Dambo.

Aguilar 2391, Belgrano

Hamburguesas y ojo de bife al plato en Menenga

El chef y emprendedor Nico Gonzalez recomienda la Doble Bacon. Inmediatamente me transportó a las cafeterías y restaurantes de carretera en los que crecí.
Las hamburguesas son una sencilla mezcla de carne asada y grasa que se aplasten delgadamente y servidas de a par. El sabor de la densa y veteada grasa es la primera ráfaga que golpea al paladar. El mantecoso queso cheddar supura con un delicioso sabor a grasa láctea. Persiste aferrado a la lengua a medida que ráfagas agridulces de pepinillo japonés y una generosa pila de tocino salado palpitan de entrada y de salida. Las patatas fritas están cortadass finamente y freídas con un hermoso aireado crujiente. Los esponjosos panes anaranjados color mandarina están con hechos de zapallo cabutiá y añaden una inesperada nota de miel. Es el tipo de ejecución simple pero de segunda naturaleza que a menudo solamente proviene de un cocinero con oficio que ha estado frente a la plancha durante décadas.

Espinosa 480, Caballito

Hamburguesas estilo cafetería en Dogg

Me había reunido previamente con Maxi Togni en 2016, ya que estaba comenzando a expandir Dogg de una tienda miníscula de hot dogs en Microcentro a una dinastía panchos y hamburguesas. Su sueño era crear la mejor hamburguesa de la ciudad y luego pasar a abrir una cafetería estilo americano; un espacio que anhelaba recrear después de haber vivido en los suburbios de Staten Island. Este último aún no se ha materializado, pero su hamburguesa sí compite por dicho puesto.

Hay trece hamburguesas diferentes entre las cuales elegir. Las hamburguesas son dobles y están hechas con carne de ternera Angus alimentada con pasto. Mi favorita es la de cebolla colorada, que viene apilada con tocino Applewood, pickles de pepino, lechuga, tomate y un puñado de mayonesa de la casa. El secreto está en la parrilla. En lugar de una plancha cada restaurante cocina sus hamburguesas a la parrilla de carbón para agregar una capa adicional de sabor ahumado. Sus especiales panes de papa son frescos, hechos diariamente en cada restaurante, tienen una textura ligeramente elástica que se mantiene hasta el final.

Pro-Tip: las hamburguesas en los locales de Belgrano y Palermo Hollywood son excelentes. La tienda de Tribunales no está a la altura.

Blanco Encalada 1665, Barrio Chino

Gorriti 5751, Palermo Hollywood