Toma uno: a pesar de que nos gusta probar varias veces un lugar antes de hacer nuestra crítica, el presupuesto ajusta (¡Hola, Macrisis!) y no pedimos canjes (aunque a veces aceptamos invitaciones). La «Toma uno» va a resaltar los platos que han dejado a nuestro escritor culinario residente, Kevin Vaughn, queriendo una segunda vuelta.

Vinimos por un tazón de sopa. Para ser más precisos, queríamos un tazón muy especial, de tamaño exagerado, de sopa de pescado al escabeche. No dejes que esa descripción te desaliente. La parte del escabeche es, según mi conjetura, una traducción imprecisa del nombre original en chino. Es solamente un toque de agrura. Es vigorosamente picante. Lo cual fue completamente desbaratado por una pizza de peperoni.

Hay una cantidad de locales amontonados al final de un pasaje sin nombre que corre paralelo a las vías del tren en el diminuto Barrio Chino de Belgrano. Dos restaurantes chinos y una panadería, un local de ropa usada, un club de niños-ancianos (léase: abuelos borrachos) donde minutas acompañan a un vino de sabor apetrolado y, si te aventuras a la vuelta de la esquina, Pony Pizza.

Pony Pizza es un local especializado en pizzas que abrió a finales del año pasado. tiene una sola ventanita dedicada mayormente a pedidos para llevar de pizzas tamaño individual, y un algunos bancos y mesas de plástico para niños donde encorvarse si elegís comer afuera. Probablemente haya una pequeña espera, porque todas las pizzas se hacen a pedido: frágil masa de masa madre que se eleva en lo alto alrededor de la corteza y encumbra sobre un pequeño valle de pocos ingredientes cuidadosamente elegidos.

Con tantas pizzerías para elegir en Buenos Aires, ¿por qué elegir arrodillarse en una mesita de plástico por esta pizza en particular? Por una porción de pizza de pepperoni que junta en el centro como si fuera una pileta de deliciosa grasa de cerdo carbonizado. Por una sabrosa salsa rojo intenso que extrae las notas correctas de la masa madre. Por un pesto con un suave toque a especias.

Las pizzas van directo al grano. Sólo hay cuatro opciones. Cinco en un buen día. Probamos la PP-RONI. El pepperoni chamuscado alrededor de los bordes, y así también reproducido en el fundido del queso mozzarella. Pequeños copos de perejil y ajo y rocío de limón (lluvia de «perejillimón») le concedieron un golpe ácido de bienvenida. La simple de muzza da en el clave con el equilibrio indicado entre salsa y queso con un toque terroso de albahaca y un pesto de color verde claro.

Todavía por probar queda la roja: una versión de la pizza canchera local sin queso pero con un generoso salpicado de aceitunas negras. La blanca propone lo opuesto: una masa sin salsa con cebolla roja chamuscada y condimentada con eneldo. Cuando hay stock disponible, la fungi ofrece hongos orgánicos de temporada.

Pony Pizza brinda un asilo de las habituales pizzas al horno de ladrillo que dominan la escena local, con una pizza ala Bandini hogareña y sutilmente saborizada. Volveré pronto para saciar mi sed de hongos.

Pony Pizza

Dirección: Echeverría 1677, local 15, Barrio Chino

Horario: de miércoles a sábado de 7 a 11 p. m.

Precio por persona: $220-250 por pizza

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