Momentos memorables de la escena local: un tributo a la música en vivo

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Escrito por el equipo de música de La La Lista: Evy Duskey, Jorge Farah, Jamie Larson, Emilyann McKelvey, Ezequiel Mancilla, Pablo Pérez, Margaux Williams. Traducido al español por Julián Alejo Sosa y Jorge Farah.

Nos encanta la música en vivo. Como publicación que se desprendió de una agenda semanal de música en vivo, la experiencia del recital es una parte esencial de lo que hacemos. Nos encanta todo: la anticipación, la sobrecarga sensorial del sonido ensordecedor, el ruido de enchufar amplificadores, el olor de las máquinas de humo, incluso el murmullo de los miembros de la audiencia que eligen usar el recital como una oportunidad para tener largas conversaciones. Algunos de los momentos más poderosos y significativos de nuestras vidas como consumidores de cultura han ocurrido durante los shows en vivo, siendo conmovedores, poderosos e inspiradores en igual medida.

La música en vivo ha tenido un año difícil. La pandemia de Covid-19 esencialmente detuvo esta expresión vital de la cultura, transformándola temporalmente en una experiencia virtual. A medida que disminuyó la cantidad de casos nuevos y relajaron las restricciones, la experiencia de la música en vivo comenzó a tener un retorno tentativo, solo para cerrarse nuevamente cuando el número de casos volvió a aumentar. Hace dos días, se anunciaron nuevas restricciones que nos devolvieron a los primeros días de la cuarentena. Este es el ir-y-venir de altibajos en el que nos encontraremos hasta que el lento despliegue de vacunación del gobierno haya avanzado más. El final está a la vista y, sin embargo, parece tan terriblemente lejano a medida que nos acercamos a él.

En honor a la música en vivo y todo lo que ha significado para nosotrxs a lo largo de los años, el equipo de música de La La Lista ha decidido compartir un recuerdo de un concierto memorable de la escena local que de alguna manera nos marcó. Esta es una pequeña muestra, por supuesto, no una lista completa. Podría ser la primera entrada de una serie, aunque esperamos que las futuras entregas se vean impulsadas por circunstancias más felices. A continuación compartimos algunos recuerdos de shows locales que se quedaron con nosotros (tengan en cuenta que los videos que acompañan cada recuerdo son meramente ilustrativos; solo en un caso el video es realmente del show en cuestión).

Hasta que podamos reunirnos en espacios reducidos y brillar y agitar juntxs de nuevo.


Barbi Recanati, Ruiseñora, Jazmin Esquivel en Niceto Club | 23.05.2019

Esa semana, en nuestra edición de The Setlist, hice una recomendación muy sólida: “Si tenés pensado salir, lo mejor que podés hacer es dejar tu masculinidad frágil guardada en un lugar seguro en tu casa”. Recuerdo saludar a Marilina Bertoldi en la puerta del lugar (“¡Hola, genia!”) y el comentario de Maria Pien cuando Ruiseñora empezó su show: “Ah, hay gente famosa acá”. Pero fue el recital de Barbi lo que más me voló la cabeza. O sea, literal, lloré. Y quizás mis emociones estaban intensificadas por algunas sustancias que tal vez consumí en el baño, pero la sensación de empoderamiento abrumador no dejaba de pasar de la música y el momento compartido esa noche hacia todo mi cuerpo. Si sos mujer y estás en la escena musical argentina, sabés de lo que hablo. Recuerdo haberle enviado una catarata de mensajes a mi mejor amiga y decirle lo mucho que la quería y lo agradecida que me sentía de tocar en una banda con ella y lo JODIDAMENTE INSPIRADA QUE ESTABA.


Gente Conversando en Roseti | 07.03.2020

Hubo un tiempo en el que solía practicar una especie de experimento social: juntaba amigxs de distintas etapas de mi vida en un mismo lugar y los hacía sociabilizar porque creía que tenían la misma onda. Fue con uno de estos grupos que caímos una noche en Roseti para presenciar el regreso triunfal de Gente Conversando. Mi guitarrista, un colaborador de LLL (¡hola, Jamie!), un amigo canadiense que había conocido por medio de otra persona hacía cuatro años durante una visita que hizo a Buenos Aires, el ex de mi ex (larga historia) y un par de personas más de otras ciudades, cayeron en mi casa para tomarse unas birras en el patio y después ir caminando unas siete cuadras al recital. Estábamos flasheadísimxs por lo random de la situación y, encima de todo eso, ya les había inflado el show mucho antes de que llegáramos; por lo que se imaginarán que las expectativas estaban bastante altas. Pero Gente Conversando la rompe: “La banda estaba en su mejor momento (como siempre), precisa y bombástica, pero también tensa y libre”. Recuerdo con mucha claridad haber mirado a mi rejunte de amigos y notar que ningunx de ellxs dejó de bailar durante todo el recital, mientras la mayoría me miraba de vez en cuando y me gritaba “POR DIOS, ESTO ESTÁ BUENÍSIMO”. Fue la mejor despedida de la música en vivo que podíamos pedir.


Emily And, Deportivo Aleman and Fanzine en Maldito Rock | 08.02.2020

En mi primer mes, luego de mi llegada a Argentina, no encontré mejor forma de conocer la cultura local que asistiendo al Festindie en un antro de Almagro. A pesar de no conocer a nadie en la fila ni a nadie en el bar, me quedó muy en claro lo unida que era la escena musical con tan solo ver a la masa de seguidores que llenaba lentamente las mesas que rodeaban al escenario. Si bien al principio estaba confundido o creía que ya había tomado demasiado, tardé en darme cuenta de que la artista que abrió el ciclo, Emily And, estaba cantando en español e inglés. Además, por lo que recuerdo, empezó con “En el invierno las cosas se complican”, una entrada exquisita que anticipaba los platos por venir. Luego, la fuerza melódica y arrolladora de Deportivo Alemán me hizo dar cuenta de que también había una escena fuerte de krautrock, algo evidenciado con las canciones brutales que componían su lanzamiento más reciente, Manifesto. Por último, Fanzine, una mezcla de dulzura sónica, distorsiones a lo Dinosaur Jr. y paisajes sonoros típicos del ambient rock con una energía cruda increíblemente hipnotizante. Si bien fui a muchos recitales luego de este ciclo, estos tipos se convirtieron en una de las bandas que no puedo dejar de escuchar.


Dolores Fonzi at TAI Teatro | 13.01.2021

Todo parecía normal. Casi demasiado normal, pero de un modo extraño. Estábamos sentados en el patio encantador del Teatro TAI en el corazón de Villa Ortuzar a punto de ver una banda por primera vez en meses. No hace falta decir lo emocionado que estaba. La multitud parecía estar igual de entusiasmada por revivir la música en vivo luego de meses de aislamiento y el ambiente se sentía emocionante y surrealista. Al rato, Dolores Fonzi salió al escenario y nos hizo olvidar del estado actual del mundo con un show lleno de canciones bien ensayadas que sonaron igual de bien (o, incluso, mejor) que en su álbum homónimo de 2020. Más cerca del final, Julián Tunni, frontman del grupo, hizo participar al público con algunos chajchas (un instrumento percusivo hecho, por lo general, con pezuñas de ovejas o cabras) y logró que ese momento solemne se sintiera un poco más íntimo.


Lucy Patane en CC Richards | 25.07.2019

Si bien pertenece a un mundo anterior a la pandemia, no recuerdo un ejemplo más emblemático de la fuerza de Lucy Patané en la escena musical local que su seguidilla de shows luego del lanzamiento de su disco debut homónimo. Fui con un par de amigxs que me habían escuchado elogiar a Lucy sin parar. Escuchar su álbum en loop no era suficiente para prepararme para lo que estaba a punto de vivir. Tenemos un Análisis Sentimental de esos recitales, pero, por alguna razón, la experiencia la sentí mucho más profunda y personal. El sonido revoltoso y explosivo de Lucy me dejó boquiabierto y completamente hipnotizado desde el momento en que se paró bajo el reflector, cantando a capela antes de que toda la banda subiera al pequeño escenario del C. C. Richards. Todo, desde las guitarras frenéticas de Lucy en “Doc Sud” hasta la batería sacadísima de Carola Zelaschi en “Cinturón”, nos dejaron sin palabras a mí y a mis amigxs, saltando al ritmo de la música. Me encantaría verla otra vez en vivo, con suerte, con un arsenal de canciones nuevas en su mochila de batalla.


Ofuia | Fecha y ubicación desconocidas

No recuerdo el año exacto y tampoco el lugar. Lo mejor que les puedo dar es una fecha aproximada: 2008, más o menos, en una especie de galería de arte convertida en sala de recitales creo que por Palermo. Lo que sí recuerdo bien es lo que pasó: un flash repentino a mitad del show seguido de algunos compases de música a oscuras. Los miembros de la banda de folk barroco Ofuia, un grupo que brilló con todo su esplendor en los breves minutos previos a desvanecerse en la total oscuridad, no entendían nada cuando notaron que se había cortado la luz. Recuerdo que, luego de varios minutos de dudas, cuando quedó claro que la luz no iba a volver pronto, la banda no bajó los brazos y siguió tocando sin amplificación. Y recuerdo bien el sonido: violines, trompeta, batería, bandoneón, chelo. Lamentablemente, el bajo y la guitarra quedaron perdidos en el paisaje sonoro, pero el sonido que llenó la sala oscura era hermoso. Recuerdo ver algunas siluetas que se movían sobre la pared de la galería, iluminada en ocasiones por las luces de los autos que pasaban por afuera. No sabía quién tocaba qué, pero, de todos modos, me perdí en la música. Recuerdo que la emoción me duró una semana entera.

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