Nuestros discos favoritos de la escena local del 2020

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Escrito por el equipo musical de La La Lista: Emilyann McKelvey, Evy Duskey, Jorge Farah, Jamie Larson, Ezequiel Mancilla, Monique Nicholas, Pablo Pérez. Traducido al español por Julián Alejo Sosa.

Hey, lo logramos. Termina el 2020 y acá estamos con nuestro último artículo del año. En el transcurso de los últimos 12 meses, documentamos nuestras canciones favoritas de una escena local que, contra todo pronóstico, nunca paró de crear.

Este tipo de listas son obviamente defectuosas: somos humanos, estamos 100% segurxs de que nos perdimos cientos de álbumes increíbles. Pero, igual ¿qué significa que un álbum sea el “mejor”? Podríamos intentar responderlo, pero preferimos dedicar los próximos minutos en rendirles un gran homenaje a los álbumes que nos acompañaron durante este año y que creemos que ustedes deberían escuchar. Si tienen alguna sugerencia, no duden en escribirnos; nos encantaría escucharlas.

Como siempre, gracias por leernos. Y para lxs músicxs que enumeramos abajo, gracias por hacer lo que hacen. Posta, es inmenso. Este año lo dejó bien en claro.

Barbi Recanati – Ubicación en tiempo real

Conocí por primera vez a Barbi Recanati cuando su antigua banda, Utopians, teloneó a The Cure en el 2013. Igual no llegué a verla; para cuando entré al Monumental, la banda ya había terminado. Pero al poco tiempo, se viralizó un video de ella con Robert Smith en el backstage. Una banda que reaccionaba igual a cómo reaccionaría yo si Robert Smith me diera una botella de champagne y me deseara buena suerte era algo que debía escuchar. Si bien Utopians no eran muy de mi estilo, la voz de Recanati y su don para crear melodías eran inconfundibles. Años más tarde, se convertiría no solo en solista, sino también en una de las figuras más importantes de la escena musical independiente de Buenos Aires con el lanzamiento de su álbum debut, Ubicación en tiempo real.

El disco de 7 canciones puede ser conciso para los estándares de un álbum, pero se siente con un alcance y confianza inmensa; irrumpe en la fiesta y exige que lo escuchen a todo volumen para disfrutar cada una de sus canciones de gran intensidad melódica y de un alto nivel de producción. Un disco power-pop hecho y derecho, lleno de guitarras y sintetizadores turbulentos que acompañan la voz de Recanati, que a su vez toma tonos feroces, juguetones y tristes, evocando de algún modo a cierto cantante inglés de gran cabellera y maquillaje abundante. El disco nos trae maravillas pegadizas como “Que No”, lamentos dream-pop fríos como “Los Días Que No Estás” (con Paula Trama de Los Besos) y guitarras dramáticas y trémulas como en “En La Frente”. Ubicación en Tiempo Real se reivindica con confianza como uno de los lanzamientos más impresionantes que la escena local nos ha traído en los últimos tiempos.

Blanco Teta – Incendiada

Con sus poco más de 10 minutos, Incendiada parece seducirte lentamente para apuñalarte en un callejón. Este nuevo lanzamiento del cuarteto de noise/art rock toma un camino más agresivo que aumenta los niveles de aspereza, atmósfera y groove con una producción limpia y profesional. El EP abre con la canción homónima, una obra con arreglos de cuerdas sinuosos que se sienten como un par de ojos anfibios ovalados que no paran de mirarte y que avanzan lentamente por detrás, hasta que finalmente te muestran sus verdaderos colores en el estribillo, en donde las guturales de Josefina se abren paso entre violoncellos amenazantes y crecientes. Una cosa es clara: no se llevan prisionerxs.

Nuestro lento descenso a la locura tiene como banda sonora canciones como “Yanina” y “Cajeta Stereo”, que transitan entre pesadillas y canciones claustrofóbicas y terroríficas. “Nelliti” se presenta con una batería y bajos irregulares, mientras que “Merci Bocu” se suena los nudillos mientras te espera a la vuelta de la esquina; la canción infernal con la que cierra el EP nos presenta a la batería de Carola Zelaschi y al bajo distorsionado de Carlos trabajando en conjunto para despedirse de un modo impecable que seguro te va a hacer mover fuerte y preguntar si estás en una especie de ritual satánico sin saberlo. Después de escuchar esta pared de fuego, nos queda bien en claro de dónde viene el nombre del disco. Ya se los advertimos.

Chris Limbs – Stranger

Gran parte del último álbum de Chris Limbs, Stranger, parece un conjunto de transmisiones sincronizadas por arte de magia desde alguna torre de radio distante, desde la cual sus señales chocan y compiten entre sí por el control del receptor. Las canciones con las estructuras más convencionales y los interludios instrumentales breves que surgen a lo largo del disco nos transmiten una sensación real de imprevisibilidad en la calidad sonora del álbum: nunca se sabe cuándo una percusión glitcheada va a interrumpir alguna melodía de sintetizador. Esto hace que Stranger sea aún más atractivo para escuchar. El hecho de que esta pieza musical se sienta tan natural, emotiva y orgánica, sin convertirse simplemente un mosaico sintético, es un claro ejemplo de la destreza compositiva de Limbs.

Si bien es oriundo de la costa este de los Estados Unidos, Limbs no es ajeno a la escena musical de Buenos Aires, ya que ha estado escribiendo y tocando aquí desde hace más de seis años en diferentes proyectos, entre ellos su banda de dream-pop, Fervors. Este disco solista (que incluye colaboraciones con Violenta Josefina y sus compañeros de banda de Fervors, Don’t Kill the Weak y w.a.n.t.o.n) lo escribió durante su exilio temporal después de que se le negara la entrada a Argentina el año pasado. Como resultado, esta colección brillante de canciones queda teñida por una cierta intensidad emocional, una búsqueda de la belleza auditiva amplificada por la melancolía del desplazamiento y un deseo ardiente de volver a casa.

Club de Haters – La catástrofe es universal

Es difícil precisar qué es lo que hace que el EP debut de Club de Haters sea tan adictivo. ¿Es su dinamismo musical? ¿Son las voces relajadas? ¿Es esa sencillez compositiva sin pretensiones? ¿Es eso que lo hace sonar familiar, pero a la vez fresco y nuevo? ¿Es el franco candor de sus confesiones líricas? ¿Es el nombre excelente de la banda? ¿O es la ilustración adorable de los miembros de la banda en la portada del álbum? Seguro es por todo eso y más.

Es fácil encontrar similitudes con grupos existentes, incluso con grupos que ya están dentro de la escena independiente argentina; la mayoría muy probablemente los compararía de inmediato con Las Ligas Menores, cuya marca personal de rock indie melancólico con voces femeninas lánguidas lxs llevó hasta el éxito absoluto en la escena local. Pero Club de Haters tiene mucho más que solo un sonido similar. Un uso experto de sintetizadores para demarcar los bordes armónicos de las canciones como en “Tu Mente te Miente”, ataques de guitarras casi shoegaze que abren la hermosa “Buena Suerte”, y confesiones de una guitarra acústica en su canto de cuna “Quiero Estar Entre Tus Cosas” son algunas de las cosas que le da su propia voz a la banda. Sus canciones pueden ser sencillas a nivel compositivo, pero también son honestas, sinceras y, lo más importante, suenan muy bien. Un comienzo fantástico para este grupo de Trelew, Chubut, al que estaremos muy atentxs.

DDM – Anarkoplant

DDM lanzó su álbum debut, Anarkoplant, en febrero luego de participar en la tercera edición del San Isidro Te Escucha. Sin embargo, destruyeron todo preconcepto de música cursi y aburrida que tiende a ir de la mano con este tipo de eventos. En cambio, se diferenciaron de la gran mayoría de los ganadores de estos concursos con canciones directas que abarcan una gran variedad de estilos que van desde psicodelia etérea hasta gritos desaforados y desgarradores.

DDM se formó en el 2017 y es una lástima que no los hayamos conocido antes, ya que este quinteto creó algo que seguro va a llenar el vacío de todo fanático del post-rock. Canciones como “Garúa” nos traen baterías sincopadas que le dan lugar a punteos emotivos y “Azúcar Ledesma”, con su riff e instrumentación pesada, invoca a la diosa del mosh para que se libere en un corte de batería épico que te golpea en la cara sin piedad. Además, preparate para los sonidos inesperados de “Mi Otro Tú”, que encaja dentro de los confines de esta ofrenda de siete canciones, dándote un respiro de la masacre con una instrumentación dispersa y voces doloridas con una reminiscencia a la época de Kid A de Radiohead. DDM tiene un gran futuro por delante; esperamos ver más de este grupo a tiempo y no llegar tarde.

Emily And – Alquimia

La cantautora estadounidense radicada en Buenos Aires es bastante particular. Permítannos nombrar algunas razones: una voz que oscila con naturalidad entre la crudeza del punk y la grandeza del canto lírico; una tendencia a intercambiar letras en inglés y español casi al azar; un abanico de canciones que pasan desde una complejidad rebuscada con progresiones poco convencionales hasta canciones simples y directas; una habilidad increíble para llevar al público por distintas emociones; y una gran espontaneidad a la hora de compartir su proceso creativo, como lo hizo en proyectos como 100 Songs in 100 Days o en lanzamientos inesperados (Ups! No Pude Aguantar la Manija, un EP que compuso y grabó durante un exilio de salud el año pasado, y Covid-19, otro EP que compuso y grabó durante un exilio de salud este año — luego expandido en el disco “Mom, Are You A Robot?” y Otras Dudas Existenciales Falopas de Cuarentena).

Sí, otra de sus particularidades es su productividad salvaje. Motivo por el cual, mientras aún se encuentra grabando su próximo álbum de banda completa, también lanzó Alquimia, un álbum acústico que se siente como otra mirada a las emociones de una refugiada. El disco abre con la canción pseudo homónima que le da el nombre al disco, “Alchemy”, la cual consiste básicamente de dos acordes y una voz desgarradora que habla sobre “no sentir nada”. Pero después escuchamos las otras canciones y decimos “Bancá, Emily And está sintiendo un montón de cosas”. Desde reflexiones acerca de errores cotidianos (“Perdón, soy re boluda”) hasta una lista de cosas para cuidar la salud mental (“Ni miedos ni nimiedades”), y la canción folk bilingüe más hermosa que jamás vayas a escuchar (“Happy Little Trees”), Alquimia muestra a una Emily And en su estado más puro: un poco divertida, un poco triste, un poco feliz, un poco loca y más real que nunca.

Fin Del Mundo – Fin del mundo

El EP de cuatro canciones Fin del Mundo es el debut de la banda homónima radicada en Buenos Aires, cuyas integrantes provienen de los rincones más al sur de la Patagonia. Forman parte del catálogo de Anomalía Ediciones, un sello discográfico/colectivo de artistas latinoamericano que trabaja con bandas que pueden entrar vagamente (o en el caso de Fin del Mundo, por ahí cerca) en el género del math rock. El cuarteto de mujeres vio su origen de la mano de dos integrantes de la ahora difunta banda Boedo y la evolución a partir de ese proyecto anterior queda muy en evidencia con el sonido de su nuevo EP. Este lanzamiento representa la culminación de años de búsqueda y perfeccionamiento de un sonido específico y emotivo, con un empleo experto y meticuloso de los pedales de guitarra y motivos líricos (una de las canciones cuenta con un fragmento de un poema de Alejandra Pizarnik), y con canciones cuyas estructuras detallistas explotan el poder de la dinámica hasta su máxima expresión.

Es el fin del mundo como lo conocías; el pasado quedó atrás y el futuro no existe. Todo lo que viviste fue un sueño. ¿Y el presente? Una caída libre por el vacío de la nostalgia. Pero está bien, todo está bien. Todo es hermoso. Escuchá. Cerrá los ojos y dejá que la música avance por tu cuerpo. No pienses en lo que vas a ver o no cuando los abras.

GULI – S.N.E.S. (Singles No Editados en Sincro), Vol. 1

En su proyecto solista, Agustín Bucich nunca tuvo miedo de ponerse un poco raro. En álbumes como Hanganga, Waiata y Yate, sus inclinaciones funk siempre estuvieron compensadas de alguna manera por su inclinación hacia lo esotérico, y en su discografía siempre abundaron canciones adictivamente cautivadoras gracias a su originalidad. Pero con su nuevo álbum S.N.E.S. (Singles No Editados En Sincro) Vol. 1, alcanza niveles nuevos de abstracción y rareza sónica, como un científico loco del groove que incorpora un enfoque más áspero a sus tendencias pop serpenteantes e irregulares. Y, si bien el álbum nos sigue remontando a GULI, se siente como si estuviera en su estado más libre y creativo.

Solo unos segundos de la primera canción, “SNES”, nos dejan bien en claro las intenciones del disco: coros al estilo “lalala” modificados digitalmente, acordes sucios y entrecortados, y letras sobre la nostalgia en 16-bits. Conforme avanzamos, nos encontramos con canciones que incorporan sonidos del chiptune (“NIVEL: DIFICIL”), synthwave (“EL MOMENTO”) e incluso del punk rock (“BIT BROS”). La música de GULI siempre suena a alguien que la está pasando excelente mientras prueba un montón de cosas. Este disco divertido lleva ese enfoque un paso más adelante.

Hijo Único – Lichtenstein

Se te resbala la copa de vino de la mano, una serpiente se cae del techo, tu reflejo se prende fuego y del espejo sale humo negro. Estas imágenes apocalípticas aparecen en la portada de Lichtenstein, el segundo larga duración del enigmático Hijo Único. Pero acá nadie tiene miedo. Todo lo contrario. Todo es alegría y luz, un viaje irreverente a través del tiempo y el espacio que podría ser la cura perfecta para la crisis existencial (o la posible muerte del ego) que abruma al protagonista de la tapa.

La primera canción del disco, “Gomul”, nos transporta hacia el espacio exterior, en donde una banda de mariachis distorsionada le da lugar a una psicodelia desértica y errante. A esto le sigue el sencillo “Subiendo”, que le aporta un enfoque más vanguardista al lounge pop que últimamente ya nos está saturando. En “Si me ves”, la banda hace una referencia sutil a bandas como The Sea & Cake & Stereolab, antes de sumergirse en “Orgón”, donde los arreglos de flauta barrocos bien podrían haber salido del sunshine pop de finales de los 60 o principios de los 70. La banda mantiene un estilo a lo Kenny Loggins con “Ecstática”, una canción de mañana soleada con la cantidad justa y necesaria de arreglos de saxo para retener tu atención. El álbum termina con “Van Haasen”, cuya vibra R&B está repleta de melodías memorables, con guitarras distorsionadas tocadas con la intensidad de una púa y coros que conversan entre sí.

A algunxs podrá no gustarles que las canciones sean demasiado cortas o que el álbum termine demasiado rápido, pero para nosotrxs, sus transiciones perfectas hacen sea el álbum ideal para escuchar en loop. Después de todo, el tiempo no es más que una ilusión.

Inés Errandonea – La vida real

La cantautora montevideana residente en Buenos Aires, Inés Errandonea, nos sorprendió una y otra vez a lo largo del 2020 con una serie de lanzamientos de sencillos exquisitos, entre los que se incluyen la hermosa balada “La Moneda” y el estridente y rockero “Círculo”, todas canciones que anticipaban su debut de larga duración. No queremos echar a nadie al agua, pero en los últimos años nos encontramos con álbumes que no están a la altura de sus singles predecesores. Sin embargo, nos complace anunciar que el álbum de Errandonea, La Vida Real, no es uno de esos casos. De hecho, es absolutamente increíble y uno de los mejores discos debut de los últimos tiempos.

Con su enfoque acústico y su raíz folk, el álbum es una delicia auditiva llena de instrumentos exuberantes e interpretaciones impresionantes de la mano de Errandonea y su grupo. Hay pasajes jazzísticos, hay momentos de rock and roll y hay baladas que incorporan ritmos autóctonos de Latinoamérica. En el corazón de todo eso, está la composición inteligente y la voz hábil de Errandonea. Hay alegría en cada parte del álbum, incluso en sus canciones más angustiantes, donde podemos sentir la alegría evidente detrás de la composición. Un álbum absolutamente hermoso.

Isla Mujeres – Secreto

Un mar de emociones rodea al último lanzamiento de larga duración de Isla Mujeres, Secreto. Con solo unos segundos de las bases acuosas y los sintetizadores destellantes de la primera canción del disco, “Mi nombre”, el/la oyente se sumerge en la melancolía de las compositoras de la canción, acariciada por las entonaciones sinceras y robóticas de las voces dobles y armonías sutiles. Pero si creíamos entender hacia dónde nos llevaba el disco (después de todo, es un lugar cómodo para que cualquier banda), nos habríamos equivocado. La banda toma cada una de las diez canciones como una oportunidad para crear una sensación y momento único, pero con una mise en scène sónica muy propia de ellas.

Desde el rap seductor de “Yo me perderé” hasta las voces repetidas del estribillo de “Color”, Isla Mujeres maneja sus influencias discrepantes, pero no sin imponer su marca personal. Entre otras canciones a resaltar podemos encontrar estas: “Comiéndonos”, con su toque sensual y bolichero; “Desordenar”, con sus guiños a The Strokes; y “Problema”, con su mezcla post-punk y chillwave tan ecléctica. Pasaron tres años desde que el cuarteto pop de La Plata lanzó su último disco, pero la espera valió la pena. No lo piensen dos veces y sumérjanse en las profundidades de Secreto: hay cientos de tesoros esperando ser descubiertos.

La Fuerza Robada – Incendio Privado

El debut de La Fuerza Robada es una agradable mezcla de dream-pop / indie-rock tradicional con toques compositivos de un math-rock filoso. Todo esto cobra sentido una vez que exploramos el historial screamo del compositor Jay Averbuj en su banda Lost Hope. Incendio Privado logra llevar todo ese empuje del género gracias a sus guitarras empapadas en reverb y sus baterías con cambios constantes. No solo cuenta con una producción rica y matizada, sino que también nos muestra un mismo eje conceptual a lo largo de todo el álbum. El dúo de apertura, “Oyasumi” y “Aokigahara”, retrata un mundo detenido justo antes de una catástrofe total. Al terminar esa introducción, arranca el segundo acto de la obra con “La Respuesta Que Nunca Llega” (single que presentamos en el momento de su lanzamiento), donde se nos muestra el cataclismo justo delante de nuestros ojos. Finalmente, llegamos al último acto, desde donde miramos las cenizas del viejo mundo y tratamos de darle sentido al nuevo porvenir.

Con bajos ágiles y un gran cuidado a las melodías pegadizas y melancólicas, La Fuerza Robada es un debut fuerte que, a pesar de mostrar algunas de las sensibilidades más comunes del indie-rock, no deja de aportarnos algo nuevo. Estamos ansiosxs por ver lo que viene a continuación y apostamos por algunos shows en vivo el próximo año.

Las Cosas Que Pasan – Deepfake

Oriundos de la escena “manso indie” mendocina, Leandro Pezzutti y Las Cosas Que Pasan nos vienen sorprendiendo con su evolución en cada lanzamiento nuevo que hacen. Después del experimento lo-fi en su microdisco homónimo del 2015 y su épica neo grunge en Fundir Todo del 2018, Deepfake explora su lado más popero sin dejar de lado esa dosis de psicodelia a la que nos tienen tan acostumbradxs. Al igual que la inteligencia artificial para manipular fotos y videos que inspira su nombre, Deepfake nos ofrece una cara que nos resulta familiar, pero en un cuerpo diferente: guitarras distorsionadas que se apoyan en colchones de sintetizadores, voces que pasan a un primer plano y letras que se vuelven cada vez más directas. Con solo escuchar los cortes “Limón y Mayonesa” y “Te Extrañé”, entendemos la premisa del álbum. En lo que respecta al arte, lo falso puede ser igual de bueno.

Maria Codino –  Ese fragmento velado

El 2020 nos dejó álbumes fantásticos, álbumes remezclados y muchos proyectos solistas emergentes, pero fue este EP de 5 canciones de Maria Codino (la líder de De Incendios) lo que se robó nuestros corazones sangrantes. Nos sumergió en la dulzura melancólica del electro-pop: la combinación perfecta de intimidad mezclada con sintetizadores en loop y ritmos de palmas.

“Las Flores Violetas” nos sujetó de la mano en nuestros días de cuarentena más oscuros para recordarnos que tanto el indie rock como la comunicación de mierda son algo que todxs tenemos en común. Al oír esas guitarras discretas y la voz azucarada de Codino, sentimos una caricia al alma, mientras esperamos que llegue “Loop en Mi” para sacudirnos de un lado a otro. La escuchamos una y otra vez, alejándonos de la angustia con sus redoblantes ochenteros llenos de reverb, sobre capas de guitarras lánguidas repetidas, una y otra vez. Nos volvimos adictos a ese loop, una dosis reconfortante y placentera de una espiral descendente. Pero nos perdimos por completo en “No te olvides de mi”, donde su guitarra brillante resplandece sobre la lluvia y los truenos distantes. Las letras brutales que nos piden recordar a alguien que solía significar mucho para nosotrxs es algo que nos impacta por completo. Afortunadamente, la canción más juguetona del EP, “¿Quién Sos?”, llega para computarizar nuestras emociones y recordarnos que, en realidad, todo es una mierda: las redes sociales, el campo minado tecnológico en el que vivimos, nuestra percepción de nosotrxs mismxs y de lxs demás. Sus bordes robóticos nos dan una transición hacia la canción que le da nombre al disco para traernos de regreso a nuestro estado normal de ansiedad pandémica.

En 2020 dejamos que el proyecto en solitario de Maria Codino nos abrazara en momentos de necesidad, ya que su suavidad nos devolvía la vida.

Moy – Búnker Hoy?

Paren todo y avísenles a todos los medios musicales: la banda Moy oriunda de Córdoba quizás haya lanzado el EP pop-rock perfecto. Después de analizar su último lanzamiento, Búnker Hoy?, puede que hayamos descubierto su fórmula para que, con un poco de ingeniería inversa, encontremos el camino hacia la gloria indie. Una parte importante de la ecuación es la duración: en 3 canciones que apenas sobrepasan los ocho minutos, el grupo no se permite mucho margen de error, lo que hace que todos sean temazos absolutos. La lección es clara: quiten lo que sobra y dejen solo a las ganadoras. Otro paso importante: escriban melodías pop increíblemente pegadizas. Y no dejen pasar ni un segundo en el que no introduzcan algún elemento que se adentre en el inconsciente del oyente y lo obligue a reproducir la canción una y otra vez sin parar. Puede parecer obvio, pero no tienen idea de cuánta gente se olvida de eso.

Cuando llega la hora de pensar el color del álbum, se nos viene a la mente algo floreado. Sintetizadores dispersos, arpegios de guitarras trémulos, y algún teclado invertido por si acaso. Cubran todo con un manto suave de dulzura y agreguen arreglos corales de ensueño que generan esa atmósfera (escuchen el estribillo de “Ya Fue” para darse una idea). Aléjense de las disonancias y estridencias (obviamente, también son válidas, pero no van muy de la mano con la atmósfera que queremos crear). Todo tiene que ser como pétalos de flores. Y si sienten que sus dos primeras canciones tienen un nivel de producción muy elevado, cierren el disco con una interpretación en vivo con elementos de reggae y melodías folk andinas. No se olviden de agregar una melódica, por si acaso. Moy hizo un gran trabajo con su EP debut. No podemos esperar a escuchar lo próximo que hagan.  

Penny Peligro – La fuerza suave

El nuevo álbum de Penny Peligro, La fuerza suave, nos trae un sonido más maduro en todo sentido, sin dejar de lado su estilo de voz y composición tan característico. Sin lugar a duda, es un álbum de Penny Peligro, pero se beneficia enormemente de una paleta sonora expandida y de un estilo compositivo más rico y matizado, con interpretaciones asertivas de Penny y su banda.

Precedido por el single power-pop “Ropa Vieja”, este nuevo lanzamiento amplía todas las cosas que hicieron a Penny Peligro tan interesante en sus lanzamientos anteriores (en el caso de “Chico de Isla”, lo hace tomando literalmente un boceto acústico publicado en su EP “Amor en Tiempo de Macrisis” y lo convierte en un tema de banda completa que bien podría aparecer en un compilado de Sarah Records). Me encantan las referencias repetidas a las fiestas y siento que “La Fuerza Suave” bien podría ser un álbum de Navidad. Cuando termine este año horrible, este es el bocadillo dulce que todxs nos merecemos.

Reina & el Príncipe Heredero – Reina & el Príncipe Heredero

Reina & el Príncipe Heredero, el proyecto colaborativo de Reina Ledesma y Joaquín Fernández, fue mi banda sonora de los últimos meses, ya que me daba un respiro relajante de todo el estrés del año. Amé la fuerza de su sencillo “Porno Soft”, una mezcla bienvenida de synthwave y pop urbano con influencias de los 80, con rasgueos rítmicos y funkys, y pulsos enérgicos. Pero esta canción no es un caso aislado: hay muchas melodías igual de fuertes a lo largo de toda esta gran colección.

El álbum abre con “Cosmic Ray”, cuyo título espacial nos resulta muy apropiado. De inmediato, nos transporta directo a la playa con “Pinamar”. Luego, el grupo hace un giro de 180° en crescendo y cierra con su versión trip-hoppera de “D-Espacio”, donde nos presentan baterías agresivas que respaldan a cada componente individual que se agrega lentamente a la coctelera de ritmos, hasta desvanecerse entre los sonidos de la naturaleza.

Lo primero que me llamó la atención de esta obra fue la voz de Ledesma, con su vibra neo-soul y R&B bastante evidente, que en ocasiones se transforma en un mar de susurros suaves. Por otro lado, la instrumentación les brinda un enfoque más amplio que les permite apoyarse en distintos géneros vecinos. Cada pista es una experiencia única, pero entrelazada en una sola unidad cohesiva.

Sergio Verdinelli – No me digas loco

Sergio Verdinelli es un nombre que seguro le es familiar a los seguidores del rock nacional; no solo fue el baterista de Luis Alberto Spinetta durante gran parte de su carrera, sino que también tocó junto a otros artistas de renombre como Fito Paez y Illya Kuryaki and the Valderramas, entre otros. Además de su trabajo en la escena del rock argentino, también se hizo un nombre en la escena del jazz, en donde trabajó tanto de manera local como internacional, ya sea en el acompañamiento o al frente de sus propios proyectos solistas. Su último lanzamiento, No Me Digas Loco, es un trabajo en conjunto entre el sello estadounidense ears&eyes Records y el sello argentino Twitin’ Records, y es fantástico.

El álbum tiene como protagonista al piano, lo que lo convierte en un disco perfecto para escuchar una tarde de relax. La canción homónima que le da el nombre al disco nos prepara con un ambiente pensativo y sombrío que estará presente a lo largo de todas las canciones, con interpretaciones relajadas y naturales del trío de Verdinelli, Ernesto Jodos (piano) y Mauricio Dawid (bajo). La paleta de colores es de un tono sepia, con algunos destellos coloridos ocasionales, como en “Me Haces Susurrar”, con su ritmo sincopado, y “Keith Berry”, que te va a hacer mover con un groove criminal. La confiabilidad de Verdinelli en la escena local e internacional y su talento como compositor e intérprete quedan en evidencia en esta obra hermosa. En La La Lista estamos orgullosxs de haber presentado el estreno exclusivo de este disco en nuestro sitio y pueden pasar por aquí para verlo.

Telescopios – Telescopios

Antes que nada, quiero aclarar que no sé bailar. No me gusta (en especial porque siento que me sale horrible) y lo evito siempre que puedo. Pero parece que ocurrió un milagro cuando escuché los 19 minutos del tercer álbum homónimo de Telescopios, porque me sentía con unas ganas increíbles de moverme en la comodidad de mi casa. Si bien no es un disco para bailar per sé, el estilo fracturado y funky del álbum encuentra el equilibrio perfecto entre la pista de baile (“Te Están Pasando”) y los sonidos más introspectivos de un R&B alternativo (“Que Te Vean”). A diferencia de su predecesor (el disco Doble de Riesgo de 2018 con un enfoque más mental), Telescopios deja de lado la producción avanzada que predominaba en sus trabajos previos y se acerca más a un nivel compositivo más simple y minimalista.

A pesar de sus limitaciones sonoras, el álbum es rico en texturas y melodías pegadizas, y recompensa al oyente con nuevas capas de sonidos con cada escucha. Si tenemos que destacar algo, podríamos decir que los cameos de Goyo Degano de Bandalos Chinos en “Hyper Haters” y Candelaria Zamar en “La Idea” encajan a la perfección con el nuevo sonido de la banda y le agregan un tono distinto a su paleta de colores. En definitiva, Telescopios es una obra de canciones sólidas y cohesivas, la instantánea de una banda en su mejor momento que se esfuerza por entrar en la escena debilitada del mainstream argentino.

Weste – Abanico

La heladera está llena y tenés un mundo de oportunidades por delante. Se te ocurre ir por algo rioplatense, una combinación de sabores argentinos y uruguayos. Querés algo que te sea familiar pero también completamente nuevo; digerible pero sabroso. Así mezclás un poco de todo: un poco de salsa, otro poco de folclore y una buena dosis de lofi. Cuando le das una mordida, escuchás trompetas, una especie de silbato indistinguible, una mezcla de influencias folk y mucho hip-hop. Puede que no sea muy intenso, pero las composiciones complejas de Igna Pérez y la voz seductora de Clara Trucco te van a dejar chupándote los dedos por bastante tiempo.

La primera canción, “Polvo”, empieza con una máquina tragamonedas que lentamente se transforma en una base de salsa, la cual a su vez muta hasta convertirse en un jardín japonés. Esa fusión de escenarios distantes y la experimentación con los géneros hacen que este álbum brille. “Tinta”, nos seduce con una mezcla de vientos y un ritmo firme que nos recuerda que todas las experiencias en la vida solo pasan una vez. Y nos permitimos bailar lentamente al ritmo. “Quisiera”, por otro lado, es mucho más inocente, como un mantra hermoso cuya letra repetitiva sienta las bases para el juego sonoro que se abre paso a través de la canción con violines y sintetizadores tintineantes. La última canción, “Filo”, nos deja boquiabiertxs con sus capas de jazz, salivando a la espera de más. Un disco perfecto para escuchar en algún viaje largo o al final de una fiesta en la que todos ya están un poco dormidos y pueden tragar este bocado con facilidad.