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No es solo un barrio de la capital Alemana. Wedding es el nombre que le da título a la segunda placa de larga duración de Fonso. Otro gran paso en la carrera de un artista que no solo es prominente en talento sino en diversidad. La multiplicidad de proyectos de los que forma parte lo hacen ser unos de los jugadores más inquietos de la escena independiente. En constante movimiento como una jugada de signatura, este es el tercer disco que publica este año. El primero con su proyecto a duo junto a su siempre cercano Bandrio con quien forman y producen UY UY UY. El segundo titulado Mandrágora junto a los ya veteranos Mansibal.

Parido principalmente a partir del sonido como una búsqueda de textura, la música del disco nos aborda en un viaje en donde se impone la musique concrète como pared de partida. Una analogía en cierto modo a la ciudad que plantó la semilla para su concepción. Derribar ese muro a la vez que surfearlo con la melodía es una proeza para un Fonso que se erige imponente como creador del nuevo milenio.

El hecho de que haya canciones cantadas en inglés, factor que no es nuevo en las producciones de Fonso, le agrega a la vibra de la hora de música que encontramos en Wedding, apenas un poco de la extensa multiculturalidad que vivió durante su estadía en Berlín.

Cerveza por medio, nos juntamos con Fonso para enlistar los puntos importantes del detrás de escena del disco, y de paso enlistar un anecdotario tan extenso y desacatado como la música del mismo.

¿Cuándo se concibe la idea de hacer “Wedding”?

Básicamente nace de la experiencia que traje de mi estadía en Berlín de marzo a noviembre  de 2018. Pero no fue hasta que me reencontré con Bandrio, que escuchamos todas las ideas que había compuesto en el viaje y vimos que había material suficiente y moldeable como para que se encasillara todo en formato de un disco.

¿Cómo fue el viaje? ¿Llegaste a Alemania y qué hiciste?

Bueno el primer mes la pasé muy mal. Estuve en una tipo homeless durmiendo en las plazas. Llegué sin tener una data de nada, sin conocer a nadie. El primer día que llegué ya estaba mensajeando como loco en la internet a ver si había alguna punta de alguien que conociera a alguien de algún amigo o algo, cualquier cosa. Fue duro hasta que la recopilación de esa data diera frutos y consiguiera medios para vivir.

¿Y cómo subsistías?

Me armé un currículum falso en alemán diciendo que tenía un montón de experiencia laboral en lugares gastronómicos que no existen, onda información incomprobable. Así pude conseguir un laburo de cocinero en un restaurante italiano, porque allá comer pasta es algo medio “fancy”. Debo admitir que me ayudó tener pasaporte italiano también.

Mi jefe era una celebridad del mundo fetiche de fiestas bizarras. Tipo látigo, cuero, esclavas. Del tipo de chabon que entra a un antro en bolas con un slip de cuero, un bozal y llevando a seis personas con la cara tapada en trajes de baño. Allá hay un ambiente de aceptación muy alto. Vos podés hacer lo que quieras que a nadie le importa.

Y en cuanto a vivienda,  una vez que  pudiste conseguir ese trabajo, ¿Cómo lo resolviste?

Nunca dejé de ir recopilando datos, así conecté por facebook con Juy Vazquez. Esa unión me salvó la vida, y la de él también. Tuvimos una secuencia en la que nos mudamos a un depa donde teníamos que compartir con un un chabón de Kazajstán de 45 años, todo vampiro que medía 50 metros encorvados de oscuridad, hablaba muy serio y con un inglés muy básico.

El primer día, el único ahí, Juy se va a dar una ducha y viene la vecina de abajo quejándose de que le chorreaba agua del techo. Y llama a la persona a la que le habíamos hecho el depósito para entrar, que dicho sea de paso era enorme. Al rato golpean la puerta y eran dos árabes que reclamaban ser los dueños del departamento. Al toque llegó la policía, dos max steel alemanes que nos dijeron que nos quedáramos tranquilos. Esperamos y al rato llega el man este que le habíamos hecho el depósito y lo confronta la policía que nos devuelva la plata.

Después de eso conseguimos el departamento en Wedding. Los meses que estuve ahí no salía, me quedaba componiendo.

¿Grabaste cosas estando en Berlín?

Si, todas las ideas principales las maqueteé allá. Tenía un Volca Sample (blanco), la guitarra eléctrica y un Casio que me había comprado, que lo encontré en ebay por 5 euros. Resultó ser un teclado muy raro, una reliquia. Con ese aparatejo esbocé todos los temas que resultaron ser el disco final.

Respecto a las letras, si bien el disco tiene un leit motiv basado en texturas sonoras ambientales el elemento lírico forma parte imprescindible de la obra. ¿ Cuando escribiste las letras?

Las letras fueron lo último que escribimos. Fueron compuestas todas después de terminar las pistas musicales. Si bien claramente hablan del viaje, fue positivo haberlas escrito al final porque yo pude desahogar un montón de cosas que por ahí no venía diciendo.

El hecho de haberlas escritas con un amigo tan cercano como Bandrio le agregó una dinámica que no pudiera haber generado solo, porque él construyó desde la perspectiva que él tenía de mí al volver del viaje. Como si el ángulo que tengo de mi mismo se encontrará con el ángulo de un tercer ojo que me observó desde el cambio.

¿Cómo se conocieron con Bandrio?

Nos conocemos de Castelar. En las épocas donde tocábamos un montón con Mansibal.

Supongo que de tanto vernos en recitales nos acercamos. Llegó a ocupar el lugar de sonidista y ahí fue cuando empezamos a rosquear juntos la producción musical. Incluso mezcló mi primer LP Some Plays.

Con el empezamos Uy Uy Uy, para crear esta plataforma donde podemos trabajar la música desde el lado que más nos gusta. Es lo que hacemos, dedicarnos a la producción artística y también técnica de la música. Si bien cada uno tiene un rol bien marcado.

¿Le interesa a Fonso llegar a la masividad?

No lo deseo como motivo de vida la verdad, que pase lo que tenga que pasar. Mi objetivo es tratar de hacer lo que hago y disfrutar la vida.
Tener un millón de seguidores o mil no me importa más que hacer carrera. Forma parte también del deseo que tengo de vivir de lo que hago sin tener que matar para vender. La insistencia puede ser tediosa. Creo que en ese aspecto hay que darle importancia a la actividad de divulgación artística. Que haya más escenas en las cuales se desarrollen actividades.

En cualquier caso, es importante tener cuidado con lo que decís y lo que hacés. 

¿Qué proyecciones hacés en cuanto al futuro?

Ahora mi objetivo es divulgar la cultura. La decisión de vivir acá pasa por tener la oportunidad de hacer lo que me gusta y eso transmitirlo a otras personas.

Si somos sinceros el under no funciona como tal, la gente se frustra. Me encantaría que haya una escena alternativa que realmente trabaje. Creo que parte de la culpa de eso es como trabajan los medios acá.

Pero estoy lleno de esperanza, siento que están pasando un montón de cosas re positivas. Hay muchos artistas que la están rompiendo, que te pueden gustar o no, que están eligiendo el camino de la independencia como una alternativa más que satisfactoria. La idea de tener algo propio como un sello en contraposición a la dependencia de una empresa enorme es algo a lo que aspiro.