Primero lo primero: abajo subimos un google doc con información acerca de restaurantes y servicios de comidas que ofrecen take-out y delivery. Estamos trabajando en actualizarlo a medida que va llegando información nueva.

Pero por favor, lee la nota también. 

No creo tener COVID-19. Tengo una leve picazón en la garganta pero eso siempre pasa cuando el clima cambia drásticamente. Puede que ustedes sientan algo parecido también, o quizás no sientan nada en absoluto. Pero mucha gente dentro de mi rango de edad no fue testeada en Italia y bueno, todes vemos lo que ocurrió allá. Testeos generales en Corea del Sur demostraron que mucha gente puede estar infectada sin presentar ningún síntoma.

El punto es que podrías ser portador del virus COVID-19 y no saberlo. Yo salí durante el fin de semana, compartí pizza, le di abrazos a gente y probablemente haya bebido del vaso de alguien por accidente. Pudieron haberme contagiado con algo y vice versa; incluso si nunca aparecieran síntomas, podría propagarse a alguien que si se enferme. Nop, no más. Mi esposa y yo nos abastecimos y entraremos en hibernación porque tenemos los suficientes privilegios como para poder hacerlo y, por lo tanto, es nuestra responsabilidad hacerlo. 

Porque, y escuchen bien todes: estamos todes jodides. La mayoría de nosotres, al menos. Hacer como que no lo estamos es irresponsable e ingenuo. 

Argentina es un lugar frágil. Somos el equivalente a arreglar un guardabarros roto con un pedazo de cinta scotch en versión país. Un golpecito inesperado y se cae todo a pedazos.

Los efectos que tendrá el Covid-19 en el país son incalculables y estamos todes en riesgo. Esto no se trata únicamente sobre saturar el sistema hospitalario, el cual es frágil y está poco preparado para una pandemia. Esto se trata de hacer que las consecuencias económicas que se avecinan y que afectaran a todes y cada une de nosotres sean lo menos dolorosas posibles. Va a doler y ese dolor es inevitable. Qué tanto duela dependerá enteramente de nosotros y nuestro accionar colectivo.

Las altas esferas de poder no nos han ordenado encerrarnos en casa aún y, con suerte, no habrá una cuarentena obligatoria. Pero eso no quiere decir que deberíamos tomar decisiones que nos hagan caer en picada hasta la línea de meta final. 

Duele ver cómo amigues y colegas luchan por darle sentido a lo que está pasando. Vemos su temor, su miedo a perder su negocio y, lógicamente, nos aflige. A pesar de todo, siento un orgullo tremendo en cuanto al trabajo en equipo que se está llevando a cabo por parte de muchos restaurantes que voluntariamente optaron por limitar sus servicios antes de que el gobierno siquiera emitiera un comunicado al respecto. A todos ustedes, sepan que los vemos. Sabemos lo que hacen y estamos agradecides.

Para que las cosas mejoren no podemos pretender que todo continúe funcionando con normalidad. Aquello sólo contribuirá a que más personas se enfermen y que las empresas se vean forzadas a frenar su actividad durante meses, MESES, como es el caso de Europa y Estados Unidos. La falta de medidas preventivas y, sin duda, la carencia de una mínima responsabilidad social, terminará por afectarnos a todes a largo plazo.

Por esta razón no los vamos a alentar a comer afuera. En cambio, desde La La Lista continuaremos compartiendo las políticas implementadas por distintos restaurantes para que se mantengan al tanto. Claro está, si querés consumir afuera, estás en todo tu derecho– siempre y cuando entiendas la responsabilidad que aquello conlleva. De más no está aclarar: prioricemos y apoyemos a las pequeñas industrias, que son quienes más nos necesitan. 

Por último, les dejamos algunos consejos sobre cómo ser responsables en medio de esta crisis, así como también una lista de restaurantes con sus políticas de envíos y entregas. (Las mismas serán actualizadas a medida que obtengamos más información). 

Aquí hay un link para verlo mejor desde google docs. 

Si tenes un restaurant y queres aparecer en esta lista, mandanos un mail a kevin@lalalista.com. 

 

Unos consejos para comer afuera responsablemente

No todo el mundo usa Rappi, Glovo y UberEats, entonces no cuentes sólo con esas apps para pedir comida. Si no encontrás el restaurant que querés en nuestra lista, llamalo para consultar.

De todos modos, llamá al restaurant antes de ir. Los restaurantes no saben qué esperar en estos días y puede que hayan reducido su personal o stock de insumos para evitar desperdicios. 

Si podés pedir por Instagram, Facebook o telefono, hacelo. La idea es que limitemos el contacto humano tanto como sea posible. Respetá les trabajadores que no tienen el privilegio de quedarse en casa. Si te dan un tiempo de espera estimado, respetalo. Si hay una cola, dejá que las personas a tu alrededor tengan espacio. De ser posible, mantené por lo menos un metro de distancia con los trabajadores. 

Si pedís comida via Rappi, Glovo o UberEats, respetá la persona que te trae el pedido. Es un momento de mucha presión para les que hacen este trabajo (incluyendo presión económica personal y una demanda elevada del servicio). Son especialmente vulnerables. Sé amable. Teneles paciencia. Dales una maldita propina generosa– 20% como mínimo. 

Si pedís comida para llevar, llevá un tupper. Los envases son muy caros en un momento en el que cada centavo suma, ni mencionar su impacto ambiental. Si el empleado no quiere usar el tupper de un desconocido y prefiere usar los envases del restaurant, hay que respetar su decisión. 

De ser posible, pagá con Mercadopago u otro formato digital. Asi evitás tocar plata sucia.

Sé amable y tené paciencia. Todo el mundo está estresado, pero la industria gastronómica está bajo presión extra. Les dueñes de restaurantes tienen miedo a que quiebren sus negocios. Dejá una propina, carajo. 

Gracias por leer y cuídense. Estamos juntes en esto.